Cómo es morir (literalmente) de calor en España | Sociedad
A las cinco de la tarde del 16 de agosto, en pleno barrio de Carabanchel (Madrid) y con 95 años a sus espaldas, Salvador Fernández camina apoyado en dos muletas. Recorre lentamente los 50 metros que separan su vivienda de la cafetería donde toma su café diario al fresquito del aire acondicionado, su “único ocio”. En el piso se protege del calor con dos ventiladores que los días más tórridos se quedan muy cortos. Después de un ictus ―que le “jodió para toda la vida” hace 16 años― y dos infartos, con escasos medios para resguardarse de las altas temperaturas,…
